Plato bandera. la cocina se ha convertido en una importante herramienta de integración social
Desde hace algunos años la cocina
peruana está, literalmente, en boca de todo el mundo. Esto se debe a su
singular sabor y colorida variedad que le ha valido múltiples reconocimientos
por parte de distinguidos personajes y prestigiosas publicaciones en el mundo
de la alta cocina. De esta manera, el famoso chef español Albert Adriá la
considera como “una de la mejores del planeta”, además la revista inglesa “Restaurant”
proclamó a Lima como ‘La capital gastronómica de Latinoamérica’.
Uno de los principales promotores de este
éxito es el destacado cocinero Gastón Acurio, quien asegura que ello se debe
a la riqueza biológica de nuestro país, ya que la gran variedad de ingredientes facilita el desarrollo de una gastronomía de alta calidad, y a la creatividad
de los peruanos, que ha sido nutrida por las migraciones de europeos, africanos
y asiáticos a lo largo de nuestra historia. Para Acurio la importancia de este
boom es que el nombre del Perú está presente a nivel global y esta presencia cultural
logra dinamizar al sector económico a través de la demanda de insumos,
productos e ideas nacionales.
Además de la importancia cultural
y económica la gastronomía también tiene un rol fundamental a nivel social, debido
a que en un país falto de símbolos e instituciones en los que los peruanos nos
sintamos identificados y en el que existen más elementos que nos dividen de los
que nos unen, aparece la comida como un vehículo capaz de integrarnos, además de hacernos sentir orgullosos y pertenecientes a una gran nación que, a pesar de todos
nuestros problemas, poco a poco, con paciencia, creatividad y a fuego lento se viene
cocinando.
